LOS CAFÉS ESPECIALES ANTES Y DESPUÉS DEL COVID – 19

Autor: Ruby Gutiérrez

En el mundo entre los años 2017 y 2018 se alcanzó una cosecha record de 163,5 millones de sacos[1].  De esta producción, el 75% corresponde a las especies Coffea arabica y Coffea canephora (robusta), las cuales se exportan desde los países productores al resto del mundo, los cuales solo reciben el 10% de la riqueza agregada que generan las ventas de este producto[2].

Países desarrollados, grandes marcas y grupos familiares son los que concentran las transacciones más significativas con este producto. Por ejemplo, el grupo familiar Neumann representa ya el manejo del 10% del comercio mundial de café verde, equivalente a 15 millones de sacos[3], valor que supera la producción promedio anual de Colombia de los últimos 5 años. Los grandes jugadores en esta industria  obtienen las mayores ganancias comparadas con otros actores involucrados en la cadena quienes tampoco participan de las decisiones que se toman para mejorar aspectos sociales, económicos, tecnológicos, ambientales de productividad y educación.

Desde otra perspectiva, analicemos el comportamiento del consumo interno de Colombia vs el del mundo. En el 2019, las cifras revelan que fueron del orden de 1,8 millones de sacos y 2,2 kg/ per cápita[4], cantidad muy inferior comparada con el consumo interno de Brasil que está en 6,7 kg / per cápita[5], lo que lo convierte a este último en el primer productor de café que lo consume.

La producción en Colombia para este mismo periodo fue de 14,8 millones de sacos y exportó 13,7 millones[6], estas estadísticas nos indican que los colombianos no somos consumidores de café y que es evidente que la mayor parte de nuestra producción es exportada a países como Estados Unidos, Alemania, Japón, Canadá, Bélgica y Corea del Sur. Asimismo, nos encontramos otra realidad, la cual se centra en la insuficiencia de café para cubrir el consumo interno, lo anterior se ve reflejado en un incrementó en las importaciones. En el 2018 la cifra estuvo alrededor de los 1,05 millones de sacos de 60kg[7], café robusta proveniente de Brasil, Honduras, Perú y Ecuador, materia prima utilizada principalmente para la producción de solubles.[8]

Estas cifras no mienten y confirman lo que muchos considerábamos un mito, en Colombia consumimos la pasilla de otros países, no valoramos el producto interno y tampoco los procesos de mejoramiento e innovación que se han dado en los últimos años en la producción de cafés especiales. Partiendo de la anterior información, podríamos reflexionar sobre qué tipo de café estamos consumiendo en los hogares colombianos y preguntarnos si sabemos lo que significa un café de alta calidad, resultado del compromiso de las familias caficultoras que se han comprometido con cuidar y mejorar sus cultivos y desarrollar nuevas técnicas para ser más productivos, así como obtener certificaciones como FairTrade, Origen, RainForest, entre otras.

A este papel tan importante que tienen los productores se suman  las tiendas de cafés especiales. En las últimas décadas hemos visto la creación de estas cafeterías que tienen el firme propósito de fomentar la cultura de café en Colombia a través de las experiencias y conocimiento que brindan cuando preparan una taza de café. De esta manera, han venido contribuyendo con la educación sobre este producto,  evitando que los ingresos de esta industria queden en los países exportadores y en consecuencia las ganancias pertenezcan a nuestro país y a las 541.228 familias caficultoras que tenemos actualmente.

Revisemos el caso puntual de la Tienda Starbucks, que de acuerdo a la información de su página web, le apuesta al “café sostenible”. En el año 1971 abre su primera tienda, siendo tostadores y minoristas de café en grano y molido, alcanzó los 25.000 locales en 75 países en el 2016. Esta multinacional le apuesta a su programa  de “C.A.F.E” practices, que ha beneficiado a muchos caficultores de nuestro país con su centro de soporte ubicado en la ciudad de Manizales. Ahora revisemos su cadena de suministro, esta compañía adquiere los granos de países productores de América Latina, África y Asía principalmente, a los que les pagó 1,47 USD por libra en el año 2009[9]. Posteriormente los granos (sin tostar) viajan vía marítima hasta los puertos, lugar donde son transportados en camión hasta los puntos destinados para tostarlo y empacarlo. Colombia es el único país donde se desarrolla todo el proceso de cultivo, tostado, empacado y preparado. Es acaso este modelo negocio la mejor alternativa para nuestros caficultores colombianos. Adicionalmente, en realidad esta multinacional contribuye con la cultura cafetera y nuestro café empacado es accesible a todos los colombianos.

Por otra parte, veamos el trabajo que se ha desarrollado en nuestro país para promover el consumo y la conciencia hacia nuestro café. Según el último Informe de Gestión de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), esta Entidad ha adelantado  estrategias orientadas a la rentabilidad del caficultor a través de propuestas como Gestión de Alianzas y Proyectos con Excelencia, Registro Nacional de Exportadores, Tecnología al caficultor, publicidad y promoción del café en Colombia e investigación científica.

Lo anterior, describía la realidad antes del Covid-19, pero qué ha pasado con el consumo del café en las actuales circunstancias. Hemos observado alrededor del mundo que los lugares que han sido afectados con las medidas para combatir este virus son restaurantes y cafeterías por lo que deducimos las pérdidas millonarias en todo el mundo para esta industria. Colombia no es ajena a esta situación y en el caso particular de una ciudad capital como Bogotá, evidenciamos que muchas de estas tiendas han cerrado porque no pudieron continuar pagando los cánones de arriendo, nominas, servicios públicos, etc. No obstante, algunos estudios también indican que el consumo de café en los hogares se ha incrementado, las reuniones en casa por las nuevas condiciones de  home office y trabajo remoto han sido la posibilidad para este producto insignia se consuma con mayor frecuencia en los hogares colombianos. No sabemos cuándo se dará la re-apertura de estas Tiendas especializadas de café, cuando los colombianos aprenderemos que en Colombia se produce la especie coffeea arábica, responsable de que nuestro café sea más suave, menos amargo, más aromático pero también más susceptible a plagas y enfermedades. Lo único cierto son las cifras y datos antes y durante esta pandemia, que reflejan que no sabemos nada sobre el café Colombiano, que consumimos pasilla y adoramos modelos de negocios internacionales que han aprovechado muy bien todas las cualidades del café colombiano.


[1] Anuario 2017/2018.Organización Internacional del Café.

[2] Barómetro del café 2018                    

[3] Barómetro del café 2018

[4] Informe de Gestión 2019. Federación Nacional de Cafeteros.

[5] Un Caso De Negocio Para Incrementar El Consumo De Café Especial En Países Productores. SCAA

[6] Informe de Gestión 2019. Federación Nacional de Cafeteros.

[7] Comportamiento de Industria Cafetera en el 2018

[8] https://www.portafolio.co/economia/mas-del-40-del-cafe-que-se-toma-en-el-pais-es-importado-519386

[9] https://www.starbucks.com.co/responsibility/sourcing/coffee

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